Anticipos militares

De las radios militares a la inteligencia artificial: la transformación tecnológica de las Fuerzas Armadas canadienses

De las radios militares a la inteligencia artificial: la transformación tecnológica de las Fuerzas Armadas canadienses

De las radios militares a la inteligencia artificial: la transformación tecnológica de las Fuerzas Armadas canadienses

Las Fuerzas Armadas Canadienses ya no se modernizan únicamente mediante la compra de nuevos vehículos, buques o aeronaves.

Una transformación mucho menos visible está en marcha dentro de las redes de telecomunicaciones, los sistemas informáticos, la computación en la nube, la ciberseguridad, la gestión de datos y la inteligencia artificial.

Esta transformación se ha vuelto indispensable.

Una fuerza militar moderna debe ser capaz de recopilar información, transmitirla de manera segura, combinarla con otros datos y ponerla rápidamente a disposición de quienes deben tomar decisiones.

Las comunicaciones, el software y los datos ya no son simples servicios administrativos. Se están convirtiendo en capacidades operativas tan importantes como muchos equipos militares tradicionales.

Desde 2022, y especialmente desde el lanzamiento de su primera estrategia de inteligencia artificial en 2024, el Departamento de Defensa Nacional ha multiplicado las iniciativas destinadas a acelerar esta transición.

Los avances son reales, pero todavía deben coexistir con redes anticuadas, sistemas aislados, procesos de adquisición lentos y una importante escasez de especialistas.

La modernización digital de las Fuerzas Armadas Canadienses no consiste simplemente en reemplazar ordenadores antiguos. Está transformando la manera en que Canadá observa, comunica, planifica y conduce sus operaciones militares.

Situación actualizada en agosto de 2026.

Un ejército moderno debe convertirse primero en una organización digital

El Plan de Campaña Digital de las Fuerzas Armadas Canadienses establece una ambición clara: permitir que el personal militar detecte, comprenda, decida y actúe a la velocidad de las operaciones.

Esta transformación debe mejorar tanto las misiones internacionales como las operaciones de búsqueda y rescate, la asistencia durante catástrofes, la vigilancia del territorio y la defensa de América del Norte.

La visión se basa en varios elementos:

  • redes seguras y resilientes;
  • datos confiables y accesibles;
  • sistemas compatibles con los de los aliados;
  • herramientas digitales que puedan utilizarse sobre el terreno;
  • un mejor conocimiento de la disponibilidad del personal y los equipos;
  • procesos administrativos menos fragmentados;
  • una toma de decisiones más rápida.

El objetivo no consiste simplemente en digitalizar los métodos actuales.

Se trata de modificar la manera en que trabaja la organización para que la información pueda circular entre las bases, los cuarteles generales, las unidades desplegadas, los socios gubernamentales y las fuerzas aliadas.

Esta transformación está coordinada en gran medida por el Grupo de Servicios Digitales, creado en 2024 mediante una reorganización de las funciones informáticas y de transformación digital de la Defensa.

Este grupo es responsable de varias áreas esenciales:

  • datos y análisis;
  • gestión de la información;
  • productos y servicios digitales;
  • modernización de los sistemas de gestión;
  • inteligencia artificial;
  • infraestructura digital de la organización.

La creación de esta estructura demuestra que la tecnología ya no se considera una simple función de apoyo. Se está convirtiendo en un componente central de la preparación operacional.

Reemplazar una infraestructura que se ha vuelto demasiado antigua

Una parte importante de la transformación sigue siendo muy fundamental: primero hay que reemplazar o modernizar los sistemas anticuados.

En su informe sobre los resultados de 2024-2025, la Defensa Nacional indicó haber reemplazado más de 40 000 líneas telefónicas, mejorado el ancho de banda en varias bases y desplegado nuevos entornos seguros de colaboración.

El departamento introdujo, entre otras cosas:

  • entornos seguros de Microsoft 365 y SharePoint;
  • nuevos métodos de acceso móvil;
  • controles de acceso que tienen en cuenta el contexto;
  • mecanismos adicionales de cifrado;
  • herramientas centralizadas de supervisión de aplicaciones;
  • nuevas funciones de colaboración con socios externos.

La infraestructura de red también se modernizó en aproximadamente 40 instalaciones del Ejército Canadiense, incluidas bases, guarniciones y centros de reserva.

Estas mejoras deben permitir la utilización de servicios en la nube y herramientas más modernas en instalaciones que no siempre fueron diseñadas para las necesidades digitales actuales.

Sin embargo, los resultados también muestran la magnitud del retraso que todavía debe recuperarse.

Durante el ejercicio financiero 2024-2025, el Ejército Canadiense tenía previsto realizar nueve instalaciones de Wi-Fi en distintos lugares. Solamente dos fueron completadas durante ese periodo debido a la complejidad de los trabajos.

La modernización digital puede parecer rápida cuando se anuncia una nueva aplicación. Se vuelve mucho más lenta cuando hay que reemplazar el cableado, modernizar edificios, respetar requisitos de seguridad e integrar nuevas redes en infraestructuras antiguas.

Del teléfono de oficina a la red operacional

En una empresa, una interrupción de la red puede ralentizar las actividades.

En una organización militar, una comunicación no disponible o comprometida puede afectar directamente una operación.

Por lo tanto, las Fuerzas Armadas Canadienses deben desarrollar redes capaces de funcionar en entornos mucho más difíciles que los de una organización civil.

Estas comunicaciones deben poder resistir:

  • largas distancias;
  • condiciones meteorológicas extremas;
  • fallos de infraestructura;
  • intentos de interceptación;
  • interferencias electrónicas;
  • ciberataques;
  • la destrucción o pérdida de determinados equipos.

La seguridad no puede añadirse solamente después de que un sistema haya sido diseñado.

Debe integrarse desde el principio.

El plan departamental 2026-2027 prevé que las consideraciones de ciberseguridad y seguridad de las emisiones se integren desde la fase de diseño de las nuevas inversiones digitales y de los sistemas de tecnologías de la información y las comunicaciones.

Las comunicaciones por satélite se vuelven esenciales en el Ártico

El territorio canadiense representa un desafío excepcional en materia de telecomunicaciones.

Las Fuerzas Armadas Canadienses deben poder mantener sus comunicaciones en un territorio inmenso, incluidas regiones septentrionales donde las infraestructuras terrestres son limitadas o inexistentes.

Por lo tanto, los satélites ocupan un lugar cada vez más importante en la estrategia militar canadiense.

En noviembre de 2024, las FAC anunciaron haber alcanzado una primera capacidad operacional dentro del proyecto de Comunicaciones Tácticas de Banda Estrecha por Satélite Geosincrónico.

Este sistema debe proporcionar comunicaciones seguras más allá de la línea de visión, especialmente para servicios de voz y aplicaciones que utilizan pequeñas cantidades de datos.

Su cobertura debe permitir apoyar al personal militar desplegado prácticamente en cualquier lugar del planeta, incluidas las regiones del Norte.

En diciembre de 2025, el gobierno también anunció una asociación con Telesat y MDA Space dentro del Proyecto de Comunicaciones Mejoradas por Satélite – Polar.

El proyecto tiene como objetivo proporcionar comunicaciones militares seguras de banda estrecha y banda ancha en el Ártico.

Estas comunicaciones deben apoyar:

  • las operaciones de soberanía;
  • la vigilancia del Norte;
  • la búsqueda y el rescate;
  • las operaciones continentales;
  • la cooperación con NORAD;
  • las comunicaciones entre las unidades desplegadas y los centros de mando.

Se concedió un primer contrato de 2,92 millones de dólares para trabajos de ingeniería y análisis de opciones. Sin embargo, se espera que el proyecto completo dé lugar a inversiones mucho más importantes.

Canadá también prevé invertir más de cinco mil millones de dólares en un sistema mundial de comunicaciones por satélite destinado a conectar las operaciones de las FAC en todo el mundo.

Modernizar NORAD también significa modernizar los datos

La modernización del Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial, más conocido como NORAD, no depende únicamente de la adquisición de nuevos radares.

En 2022, Canadá anunció un plan de 38 600 millones de dólares durante veinte años para modernizar su contribución a NORAD.

Una parte importante de esta inversión está dirigida a sistemas capaces de recopilar, transmitir y analizar información procedente del Norte.

El futuro radar transhorizonte del Ártico podrá detectar determinados objetos a distancias mucho mayores que los radares convencionales.

Sin embargo, un sensor solamente posee un verdadero valor operacional cuando sus datos pueden ser:

  1. recopilados;
  2. protegidos;
  3. transmitidos;
  4. combinados con otras fuentes;
  5. analizados;
  6. presentados rápidamente a los comandantes.

La modernización de NORAD constituye, por lo tanto, también un enorme proyecto de telecomunicaciones, informática y fusión de datos.

La capacidad inicial del radar transhorizonte del Ártico está actualmente prevista para diciembre de 2029.

Tabletas y teléfonos móviles sobre el terreno

La transformación digital también está comenzando a llegar directamente al personal militar.

Durante el ejercicio financiero 2024-2025, el Ejército Canadiense desplegó aproximadamente 500 tabletas y 700 teléfonos móviles como parte del Cloud Tactical Awareness Kit.

Estos dispositivos permiten que el personal de la Fuerza Regular y la Reserva acceda a un panorama operacional común.

El sistema también fue utilizado para facilitar la coordinación con determinados socios de seguridad pública durante operaciones nacionales.

Este enfoque ilustra un cambio importante.

Anteriormente, los sistemas militares de mando solían estar formados por plataformas especializadas, muy costosas y difíciles de actualizar.

Las nuevas arquitecturas intentan utilizar cada vez más:

  • dispositivos móviles;
  • servicios en la nube;
  • software evolutivo;
  • interfaces cartográficas;
  • datos compartidos;
  • actualizaciones más frecuentes.

Esto no significa que los dispositivos comerciales ordinarios puedan reemplazar todos los sistemas militares.

Los niveles de seguridad, la resistencia a las interferencias y los requisitos operacionales siguen siendo diferentes.

Sin embargo, las fuerzas armadas intentan aprovechar algunas ventajas del mundo civil: simplicidad, movilidad, disponibilidad y rapidez de desarrollo.

La nube militar se convierte en una infraestructura estratégica

La computación en la nube ocupa un lugar central dentro de esta transformación.

El gobierno ha destinado recursos a un Programa Conjunto de Nube de Defensa, encargado de mantener las capacidades existentes y adoptar otras nuevas.

La utilización de la nube debe permitir:

  • acceder más rápidamente a los datos;
  • desplegar aplicaciones sin reconstruir toda la infraestructura;
  • facilitar el trabajo entre distintas organizaciones;
  • mejorar la continuidad de los servicios;
  • ejecutar herramientas analíticas;
  • apoyar el desarrollo de la inteligencia artificial.

Sin embargo, un entorno militar no puede simplemente transferir toda su información a un proveedor comercial.

Los datos pueden ser no clasificados, protegidos, secretos o estar relacionados directamente con operaciones militares.

Por lo tanto, la Defensa debe crear varios entornos capaces de funcionar con diferentes niveles de seguridad, incluso en lugares donde la conexión con los grandes centros de datos es limitada.

MapleStack: una plataforma digital soberana

Uno de los proyectos más importantes anunciados para 2026-2027 se llama MapleStack.

La Defensa lo describe como un conjunto de tecnologías integradas y potenciadas por inteligencia artificial, destinado a apoyar las operaciones militares modernas en entornos:

  • no clasificados;
  • clasificados;
  • periféricos;
  • conectados o temporalmente desconectados.

El proyecto cuenta con una inversión inicial de 33,5 millones de dólares.

MapleStack debe apoyar especialmente:

  • una arquitectura de seguridad de confianza cero o Zero Trust;
  • la interoperabilidad con los aliados;
  • el procesamiento de datos en entornos desplegados;
  • la utilización de tecnologías canadienses;
  • la creación de capacidades soberanas de inteligencia artificial.

La palabra «soberana» es particularmente importante.

Canadá quiere evitar que todas sus capacidades digitales críticas dependan de plataformas, datos o modelos controlados completamente por empresas extranjeras.

En la práctica, sería difícil alcanzar una independencia tecnológica completa. La Defensa seguirá utilizando tecnologías comerciales y colaborando con sus aliados.

El objetivo consiste más bien en conservar un mayor control sobre los datos, la arquitectura de los sistemas y los componentes esenciales.

Transformar los datos antes de poder utilizar la inteligencia artificial

Una inteligencia artificial solamente resulta útil cuando puede acceder a datos suficientemente confiables.

Las grandes organizaciones gubernamentales suelen poseer información distribuida entre varios sistemas que no siempre se comunican correctamente.

Los mismos objetos pueden describirse utilizando formatos diferentes. Algunos datos pueden estar incompletos, duplicados o ser difíciles de localizar.

Por lo tanto, la Defensa trabaja en varias iniciativas destinadas a mejorar esta base.

Data Ready Defence

El programa Data Ready Defence debe permitir unificar el acceso a los datos dentro de toda la organización.

Su objetivo es crear una capa de integración segura y modular que permita a los sistemas autorizados consultar y utilizar la información sin eliminar inmediatamente todas las plataformas existentes.

Una plataforma de integración de datos

La Defensa también está desarrollando una plataforma de integración destinada a conectar diferentes fuentes y facilitar la interoperabilidad.

Un catálogo de datos

Un catálogo organizacional debe permitir comprender mejor qué datos existen, dónde se encuentran, quién es responsable de ellos y bajo qué condiciones pueden utilizarse.

La normalización

Se necesitan normas comunes para que la información sobre el personal, los equipos, el mantenimiento, los inventarios o la disponibilidad operacional pueda compararse y analizarse correctamente.

Estos trabajos son menos espectaculares que un robot autónomo o un dron militar.

Sin embargo, representan una condición esencial para casi todas las demás innovaciones.

Antes de convertirse en una organización impulsada por inteligencia artificial, la Defensa Nacional debe convertirse en una organización capaz de comprender y gobernar sus propios datos.

La primera estrategia canadiense de inteligencia artificial militar

En marzo de 2024, el Departamento de Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas Canadienses publicaron su primera Estrategia de Inteligencia Artificial.

El objetivo anunciado consiste en convertir a la Defensa en una organización capaz de utilizar la IA para 2030.

La estrategia se basa en cinco grandes líneas de acción:

  1. identificar y desplegar las capacidades necesarias;
  2. desarrollar una cultura favorable a la innovación;
  3. garantizar una utilización ética, legal, inclusiva, segura y confiable;
  4. contratar y formar al personal necesario;
  5. reforzar las asociaciones con los aliados, las universidades y la industria.

La inteligencia artificial podría utilizarse en varias áreas:

  • análisis de grandes cantidades de datos;
  • ciberseguridad;
  • mantenimiento predictivo;
  • logística;
  • detección de anomalías;
  • reconocimiento de imágenes;
  • vigilancia;
  • planificación;
  • gestión de recursos;
  • traducción;
  • búsqueda documental;
  • asistencia para la toma de decisiones.

Sin embargo, el gobierno insiste en que la inteligencia artificial debe mejorar el trabajo del personal militar y no eliminar la responsabilidad humana.

Un Centro de Inteligencia Artificial para la Defensa

La Defensa creó un Centro de Inteligencia Artificial para coordinar iniciativas que anteriormente estaban distribuidas entre varias organizaciones.

El Centro debe:

  • desarrollar normas técnicas;
  • establecer mecanismos de gobernanza;
  • apoyar proyectos piloto;
  • proporcionar entornos seguros de desarrollo;
  • facilitar el acceso a especialistas;
  • acelerar las pruebas;
  • desarrollar métodos de evaluación de riesgos;
  • apoyar las adquisiciones;
  • establecer asociaciones con la industria y las universidades.

El informe departamental de 2024-2025 indica que el Centro había sido creado y dotado con los recursos previstos.

Para 2026-2027, la Defensa pretende pasar más claramente del diseño a la entrega de capacidades.

El departamento quiere:

  • lanzar su marco ético para la inteligencia artificial;
  • implementar un modelo de gobernanza;
  • contratar especialistas;
  • crear espacios de trabajo normalizados y seguros;
  • establecer un marco de gestión de riesgos;
  • acelerar las pruebas en entornos operacionales;
  • transformar determinados prototipos en herramientas utilizables.

Una capacidad canadiense de IA militar ya presentada ante la OTAN

Uno de los ejemplos más interesantes procede del Mando de Ciberdefensa.

Cinco miembros del 33.º Regimiento de Transmisiones comenzaron en enero de 2025 el desarrollo de una herramienta canadiense que utiliza inteligencia artificial para apoyar el análisis de ciberamenazas y el conocimiento de la situación.

La capacidad fue presentada posteriormente durante el Coalition Warrior Interoperability Exercise 2025, o CWIX 2025, de la OTAN en Polonia.

La herramienta tiene como objetivo facilitar la identificación de indicios y alertas relacionados con actividades cibernéticas.

Este ejemplo resulta interesante por dos razones.

En primer lugar, el proyecto no fue desarrollado por un gigantesco equipo industrial, sino por un pequeño grupo de militares con conocimientos especializados.

En segundo lugar, demuestra que la inteligencia artificial militar no se limita a los sistemas de armas autónomas. También puede utilizarse para clasificar información, identificar tendencias y mejorar la comprensión de un entorno digital complejo.

El ciberespacio se convierte en un verdadero dominio operacional

El 26 de septiembre de 2024, las Fuerzas Armadas Canadienses crearon oficialmente el Mando de Ciberdefensa de las Fuerzas Armadas Canadienses, o CAFCYBERCOM.

Este mando reúne bajo una misma autoridad:

  • las operaciones cibernéticas;
  • la inteligencia de señales;
  • la guerra electrónica conjunta;
  • el desarrollo de las fuerzas cibernéticas;
  • la coordinación de capacidades defensivas y ofensivas.

Trabaja estrechamente con el Centro de Seguridad de las Telecomunicaciones, así como con los socios de NORAD, la OTAN y la alianza de los Cinco Ojos.

La creación del mando responde a una realidad sencilla: un adversario puede ahora perturbar una organización militar sin atacar directamente una base o un vehículo.

Puede intentar:

  • robar información;
  • comprometer cuentas;
  • interrumpir servicios;
  • manipular datos;
  • perturbar una cadena de suministro;
  • interferir las comunicaciones;
  • debilitar la confianza en los sistemas militares.

La ciberseguridad ya no consiste solamente en proteger los ordenadores administrativos.

Debe proteger todo el ecosistema que conecta al personal, los sensores, los vehículos, las bases, los proveedores y los comandantes.

La informática administrativa también influye en la capacidad militar

Una transformación digital militar no afecta solamente a las operaciones.

La disponibilidad de un vehículo, un buque o una aeronave también depende de sistemas informáticos capaces de controlar:

  • las piezas de repuesto;
  • las inspecciones;
  • las reparaciones;
  • los inventarios;
  • los contratos;
  • los técnicos;
  • los costes;
  • los calendarios de mantenimiento.

Por lo tanto, la Defensa continúa con el programa DefenceX, destinado a modernizar su sistema integrado de gestión de recursos mediante una migración a la plataforma SAP S/4HANA.

El programa debe transformar varias funciones:

  • las finanzas;
  • la cadena de suministro de defensa;
  • la adquisición de equipos;
  • el mantenimiento;
  • la ingeniería;
  • los bienes inmuebles;
  • la gestión de programas;
  • la producción de informes;
  • el análisis predictivo.

Una mejor calidad de los datos podría permitir determinar más rápidamente qué equipos están disponibles, qué componentes deben encargarse y qué problemas podrían inmovilizar una flota completa.

La administración y las operaciones militares están, por lo tanto, mucho más relacionadas de lo que podría parecer.

Inversiones importantes, pero los resultados necesitarán tiempo

En junio de 2025, el gobierno anunció 560 millones de dólares para reforzar las bases digitales de la Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas Canadienses.

Estas inversiones deben permitir:

  • aumentar la resiliencia ante las ciberamenazas;
  • proteger mejor la información;
  • utilizar los datos de manera más eficaz;
  • modernizar las infraestructuras;
  • apoyar a una fuerza laboral con mayores capacidades digitales.

Sin embargo, el dinero no resolverá automáticamente todos los problemas.

La transformación también requiere:

  • especialistas;
  • normas de gobernanza;
  • una arquitectura coherente;
  • una mejor gestión de proyectos;
  • procesos de adquisición más rápidos;
  • formación;
  • una cultura favorable al cambio;
  • una estrecha colaboración con los aliados.

El desafío de contratar especialistas tecnológicos

Las Fuerzas Armadas Canadienses deben contratar especialistas en áreas donde el sector privado suele ofrecer salarios elevados y condiciones laborales muy flexibles.

Los perfiles buscados incluyen:

  • especialistas en ciberseguridad;
  • ingenieros de redes;
  • especialistas en computación en la nube;
  • arquitectos de datos;
  • desarrolladores de software;
  • científicos de datos;
  • ingenieros de inteligencia artificial;
  • especialistas en comunicaciones por satélite;
  • técnicos de guerra electrónica.

La Defensa también debe formar al personal que ya se encuentra en servicio.

El objetivo no consiste en transformar a cada soldado, marinero o aviador en programador.

Sin embargo, los usuarios deben comprender las capacidades y limitaciones de las herramientas digitales que influyen cada vez más en sus decisiones.

La interoperabilidad con los aliados

Canadá rara vez lleva a cabo grandes operaciones militares completamente solo.

Sus sistemas deben funcionar con los de Estados Unidos, NORAD, la OTAN y la alianza de los Cinco Ojos.

Esta interoperabilidad representa un desafío técnico considerable.

Los socios deben poder intercambiar información sin comprometer sus redes ni revelar información a usuarios no autorizados.

Los formatos de datos, los niveles de clasificación, los sistemas de identificación y las arquitecturas digitales deben ser suficientemente compatibles.

Esta es una de las razones por las que Canadá participa en ejercicios como CWIX y Cyber Coalition.

Estos ejercicios permiten verificar si los sistemas pueden realmente comunicarse dentro de un entorno multinacional, más allá de las presentaciones y los documentos técnicos.

Los riesgos de la inteligencia artificial militar

La utilización de inteligencia artificial en el ámbito militar plantea preguntas importantes.

Un sistema puede producir una respuesta convincente y, al mismo tiempo, incorrecta.

Un modelo puede reproducir sesgos presentes en sus datos de entrenamiento.

La información podría haber sido manipulada por un adversario.

Una herramienta desarrollada para un entorno administrativo podría resultar peligrosa si se utiliza sin una validación adecuada durante una operación.

Por lo tanto, la Defensa deberá ser capaz de evaluar:

  • la calidad de los datos;
  • la confiabilidad de los resultados;
  • los sesgos;
  • la trazabilidad de las decisiones;
  • la ciberseguridad de los modelos;
  • la posibilidad de manipulación;
  • la responsabilidad humana;
  • el cumplimiento del derecho canadiense e internacional.

El futuro marco ético y el modelo de gobernanza de la inteligencia artificial deben responder a una parte de estas preocupaciones.

El principio fundamental deberá permanecer claro:

Una máquina puede ayudar a tomar una decisión, pero no debe eliminar la responsabilidad humana.

Una transformación prometedora, pero todavía incompleta

Las Fuerzas Armadas Canadienses han completado varias etapas importantes desde 2022.

Ahora disponen de:

  • un plan de transformación digital;
  • un Grupo de Servicios Digitales;
  • una estrategia de inteligencia artificial;
  • un Centro de Inteligencia Artificial;
  • un mando dedicado al ciberespacio;
  • nuevos proyectos satelitales;
  • plataformas móviles desplegadas sobre el terreno;
  • programas de integración y normalización de datos;
  • proyectos militares de computación en la nube;
  • un programa de modernización de los sistemas administrativos.

Por lo tanto, la dirección es mucho más clara que anteriormente.

Sin embargo, la modernización no estará terminada simplemente porque se hayan creado nuevas estructuras organizativas.

El reemplazo de los sistemas heredados, la instalación de redes, la formación del personal y la integración de los datos todavía necesitarán varios años.

Los resultados también deberán medirse en condiciones operacionales reales.

Una plataforma digital solamente posee un verdadero valor militar cuando permanece disponible, segura y utilizable en entornos difíciles.

La próxima fuerza militar también será una red

Durante mucho tiempo, el poder militar se evaluaba principalmente según el número de soldados, buques, aeronaves y vehículos.

Estos elementos siguen siendo esenciales.

Sin embargo, su eficacia depende cada vez más de la red que los conecta.

Un sensor debe transmitir sus datos.

Una unidad militar debe poder comunicarse.

Un sistema informático debe presentar un panorama coherente.

Una herramienta de inteligencia artificial debe poder analizar información confiable.

Un comandante debe recibir esa información con suficiente rapidez para tomar una decisión.

Por lo tanto, la próxima generación de las Fuerzas Armadas Canadienses no estará formada únicamente por nuevos equipos.

Será un enorme sistema que conectará personas, datos, satélites, sensores, programas informáticos y plataformas operacionales.

La tecnología no reemplazará al personal militar.

Sin embargo, el personal capaz de comprender y utilizar esa tecnología tendrá una ventaja considerable sobre quienes no hayan completado su transformación.

Para Canadá, el desafío consiste ahora en convertir las estrategias, estructuras e inversiones anunciadas en capacidades realmente disponibles.

Fuentes

  1. Department of National Defence — 2026–27 Departmental Plan

  2. Department of National Defence — Canadian Armed Forces Digital Campaign Plan

  3. Department of National Defence — Launch of the DND/CAF Artificial Intelligence Strategy, March 7, 2024

  4. Department of National Defence — 2024–25 Departmental Results Report

  5. Department of National Defence — Canadian Armed Forces establishes a new Cyber Command, September 26, 2024

  6. Department of National Defence — CAFCYBERCOM showcases new AI cyber tool at NATO exercise, March 30, 2026

  7. Department of National Defence — Canadian Armed Forces advances space-based communications technology, November 28, 2024

  8. Public Services and Procurement Canada — Partnership with Telesat and MDA Space for Arctic military communications, December 9, 2025

  9. Department of National Defence — Canada–Australia Partnership on Arctic Over-the-Horizon Radar, June 2026

  10. Department of National Defence — Digital Services Group

  11. Department of National Defence — Assessment of the Defence Resource Business Modernization Programme

  12. Department of National Defence — Canadian Armed Forces Digital Capabilities funding

  13. Department of National Defence — Rebuilding, rearming, and reinvesting in the Canadian Armed Forces, June 2025

  14. Canadian Army — Inflection Point 2025: Canadian Army Modernization